Vanesa

Vanesa, 25 años

 

Mi historia empezó cuando yo tenía 12 años, empece el instituto con mi mejor amiga y allí hicimos unas cuantas amigas más. Al poco tiempo noté que con una de ellas sentía cosas que no entendía, cosas que no había sentido antes, tenias más ganas de verla y estar con ella todo el rato. Decidí hablar lo con mi mejor amiga a ver si ella me podía aconsejar o explicarme que me estaba pasando, aparentemente no noté ningún tipo de rechazo pero enseguida se fue corriendo a contárselo a las demás y ahí empezó todo. Desde entonces dejamos de ser amigas y cada vez que me veían decían: ”Culo a tierra”, eran tan ignorantes que no sabían que otra cosa decir, y las deje un poquito mal cuando les dije que eso se decía para meterse con los chicos no con las chicas… El caso que me escribían notas o me hacían dibujos insultándome. Yo a veces llegaba a casa llorando y le decía a mi madre que me quería cambiar de colegio, pero claro ella no sabía el motivo, yo le decía simplemente que me llevaba mal con algunas chicas y que se metían conmigo. Al final decidí no amedrentarme ni dejarme pisotear por nadie así que simplemente las ignoré y la cosa fue cesando. Así llego el verano y yo no tenía las cosas demasiado claras porque se que sentía cosas pero solo las sentía por esa chica, miraba a las demás y no me atraían nada.

Al año siguiente un par de días después de empezar estas chicas se acercaron a mi pidiéndome perdón y que les sabía muy mal lo que me habían hecho, las perdoné. Me preguntaron más adelante si todavía sentía cosas y les dije que no, se que me pidieron perdón pero sentí miedo de que volviera a pasar otra vez.

Después de 4 años con ese sentimiento reprimido, la chica que me gustaba me dijo que yo también le gustaba desde que volvimos a ser amigas. Imaginaros mi cara de sorpresa… Mi madre empezó a sospechar y sin cortarse un pelo me preguntó directamente, obviamente no pude mentirle más, llevaba haciéndolo 4 años y se lo conté. Ella me pidió que no se lo contara a nadie de mi familia, para no ponerme una ”etiqueta” antes de tiempo y que luego cambiara de opinión, después me propuso ir a un psicólogo para que me aclarara ”mis dudas” y eso que ya tenía 16 años imaginaros si se lo digo a los 12… Le hice caso en lo del psicólogo pero no en lo de contárselo al resto de mi familia. De tanto ocultarlo llegué a un punto que lo que necesitaba era contárselo a todo el mundo y no me importaban las reacciones, aunque con mi familia estaba muy tranquila pues nunca han tenido malas palabras para los homosexuales. Todos lo aceptaron enseguida incluidos mis primos más pequeños. La psicóloga le dijo a mi madre que el problema no era yo quien lo tenía porque yo tenía muy claro lo que quería. El problema fue que mi padre se enteró de rebote, de mala manera y se puso mal por eso pero me aceptó sin ningún problema.

Un año más tarde conocí a la que ahora es mi pareja desde hace ya 7 años y soy la persona más feliz del mundo, ya no me escondo pero tampoco lo voy pregonando, simplemente si preguntan o surge el tema para que esconderlo, pero no me parece bien decirlo nada más presentarme porque no es algo que le importe a nadie.

Jamás hagáis locuras por culpa de la gente que se mete con vosotros porque no son nadie para juzgaros.

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