Bea

Mi nombre es Bea y soy profe. Salí del armario completamente hace relativamente poco, ya que antes no me atrevía a hacerlo. ¿Qué me llevó a ocultarlo en el instituto? El miedo al rechazo y a que me miraran de forma extraña.
Me ha tocado crecer en una familia católica y, desde bien pequeña, he convivido con actos de cierta homofobia. He podido ver cómo se reían de otros familiares homosexuales simplemente por la ropa, su gestualidad o su manera de hablar. Si en mi propia familia hallaba esa respuesta hacia la homosexualidad, ¿qué me podía encontrar fuera?
Por otro lado, en el propio instituto escuchaba risas y comentarios de burla hacia los homosexuales, provenientes de mi círculo de “amistades”. Me acuerdo de un día en el que, estando en clase, surgió el tema de la homosexualidad y se abrió un debate. La profesora (que yo creo que por entonces sospechaba mi sexualidad) le preguntó a mi amiga, o mi supuesta amiga, qué haría si yo le hubiera dicho que era lesbiana. Su respuesta fue inmediata: “Dejaría de ser mi amiga”. A este desafortunado comentario hay que añadirle otros tantos más y risas cuando se hablaba de las relaciones homosexuales (cómo les puede gustar eso, es asqueroso, etc., etc., etc.).
A esa edad, con 15 años, yo no tenía muchos referentes y no me daba cuenta de que el problema no lo tenía yo, sino aquellas personas. Me sentía rara, extraña e intentaba muchísimas veces autoconvencerme de que no sentía eso por las mujeres, sino que era una fase o algo parecido. Pero me paraba a pensar y me daba cuenta de que obviamente no era una fase, que eso me pasaba desde hacía mucho tiempo.
Finalmente, cuando llegué a bachillerato empecé a tener algunos referentes más, salía con otra gente y conocí a la que actualmente es mi pareja (ella terminó de aclararme las falsas dudas sobre qué era lo que yo sentía por las mujeres). Y cuando estaba casi terminando el instituto me armé de valor y se lo conté a un par de amistades del propio instituto: una de ellas sigue siendo mi amiga hoy en día y el otro cuando yo le confesé mi homosexualidad, él me confesó la suya. Su apoyo me dio mucha confianza.
Poco a poco he ido subiendo peldaños, haciéndome cada día más visible y ahora soy feliz.

Un pensamiento en “Bea

  1. Gran trabajo, sólo comentar que términos como lesbofobia, bifobia y transfobia se crearon para visibilizar situaciones ESPECÍFICAS de discriminación hacia la diversidad sexual (y lesbianismo o lesbiana (o bollera) es más específico que homosexualidad femenina)

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